miércoles, 19 de marzo de 2014

TERCER PERIODO
Tercer periodo: La caballería seglar: Después de las Cruzadas la caballería perdió gradualmente su aspecto religioso. En este, su tercer periodo, el honor permanece el culto peculiar de la caballería. Este espíritu se manifiesta en las muchas hazañas caballerescas que llenan los anales de la larga contienda entre Inglaterra y Francia durante la Guerra de los Cien Años. Las Crónicas de Jean Froissart dan una descripción vívida de esta época, donde las batallas sangrientas se alternan con torneos y suntuosos desfiles. Cada país contendiente tiene sus héroes. Si Inglaterra se ufanaba de las victorias del Príncipe negro, Caudos, y Talbat, Francia podía jactarse de las proezas de Du Guesclin, Boucicaut, y Dunois. Pero con toda la brillantez y hechizo de sus logros, el principal resultado era un inútil derramamiento de sangre, desperdicio de dinero y miseria para las clases más bajas. El carácter amoroso de la nueva literatura había contribuido mucho a desviar la caballería de su ideal original. Bajo la influencia de los romances, el amor se convirtió ahora en la causa principal de la caballería. Como consecuencia surgió un nuevo tipo de caballero, consagrado al servicio de alguna dama noble, quien podía incluso ser la esposa de otro hombre. Este ídolo de su corazón iba a ser reverenciado a la distancia. Desafortunadamente, a pesar de las obligaciones impuestas sobre el amante caballeresco, estas fantasías extravagantes a menudo llevaban a resultados lamentables.

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