miércoles, 19 de marzo de 2014

CUARTO PERIODO
Cuarto periodo: La caballería cortesana: En sus últimas etapas, la caballería llegó a ser un simple servicio cortesano. La Orden de la Jarretera, fundada en 1348 por Eduardo III de Inglaterra, la Orden del Vellocino de Oro (Toison d'or) de Felipe de Borgoña, que data de 1430, formó una hermandad, no de cruzados, sino de cortesanos, sin otra finalidad que contribuir al resplandor del soberano. Su más serio oficio fue el deporte de justas y torneos. Hacían sus votos no en capillas, sino en salones de banquetes, no sobre la cruz, sino sobre alguna ave emblemática. El "Voto del Cisne" de 1306, fue instituido durante la fiesta de armar caballero al hijo de Eduardo I. Fue ante Dios y el cisne que el anciano rey juró con sus caballeros tomar venganza de Escocia por el homicidio de su lugarteniente. Más famoso es el "Voto del Faisán", hecho en 1454 en la corte de Felipe de Borgoña. La razón era poderosa por cierto: nada más y nada menos que el rescate de Constantinopla, la cual había caído el año anterior en manos de los turcos. Pero la solemnidad del motivo no disminuyó la frivolidad de la ocasión. Se hizo un voto solemne ante Dios y el faisán en un banquete suntuoso, cuyo costo pródigo podía mejor haber sido dedicado a la expedición misma. No menos de ciento cincuenta caballeros, la flor de la nobleza, repitieron el voto, pero la misión no llegó a nada. La caballería había degenerado en un vano pasatiempo y en una promesa vacía.

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