ARMAS
El ejército medieval estaba pobremente equipado para combate a
larga distancia, y todavía se usaban los arcos y ballestas, aun cuando la
Iglesia se empeñaba en prohibir su uso, al menos entre ejércitos cristianos,
como adverso a la humanidad. De todos modos el caballero medieval los
consideraba injustos en combate. Sus únicas armas ofensivas eran la lanza para
el encuentro y la espada para el combate cuerpo a cuerpo, armas comunes para
ambas, caballería liviana y pesada. La característica distintiva de la última,
lo cual realmente constituyó la caballería, estribaba en sus armas defensivas,
las cuales variaron con las diferentes épocas. Estas armas fueron siempre
costosas de obtener y pesadas para cargar, tal como la brunia o camisote de la
época carlovingia, la cota de malla, que prevaleció durante las Cruzadas, y
finalmente la plancha de blindaje que se introdujo en el siglo XIV.
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