miércoles, 19 de marzo de 2014

SEGUNDO PERIODO
Segundo periodo: Las órdenes militares: Después de la conquista de Jerusalén, la necesidad de un ejército permanente llegó a ser apremiante para prevenir la pérdida de la Ciudad Santa a manos de las naciones hostiles circundantes. De esta necesidad surgieron las órdenes militares, las cuales adoptaron como un cuarto voto monástico el del combate permanente contra los infieles. La caballería alcanzó su apogeo en estas órdenes, donde se realizó la perfecta fusión de lo religioso y el espíritu militar. Este espíritu heroico tuvo también sus notables representantes entre los cruzados seglares, como Godofredo de Bouillon, Tancredo de Normandía, Ricardo Corazón de León y sobre todo Luis IX de Francia, en quien la caballería estuvo coronada por la santidad. El voto caballeresco, al igual que el monástico, unía con lazos comunes a guerreros de toda nación y condición, y los alistaba en una enorme fraternidad de maneras, ideales y metas. Al igual que la regular, la hermandad seglar tuvo su regla imponiendo a sus miembros fidelidad a sus señores y a su palabra, juego limpio en el campo de batalla y la observación de las máximas de honor y cortesía. Además, la caballería medieval abrió un nuevo capítulo en la historia de la literatura. Preparó el camino y le dio una pronta circulación a un movimiento épico y romántico en la literatura que reflejaba el ideal de la caballería y celebraba sus hazañas y logros. Provenza y Normandía fueron los centros principales de esta clase de literatura, la cual divulgaron por toda Europa los trovadores y compositores de poemas.

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