RELIGIOSO
En la ceremonia de conferir la caballería,
la Iglesia participaba a través de la bendición de la espada, y en virtud de
esta bendición la caballería asumió un carácter religioso. En el cristianismo
primitivo, aunque la enseñanza de Tertuliano de que el cristianismo y la
profesión de las armas eran incompatibles fue condenada como herética, la
carrera militar era considerada con poco agrado. En la caballería, la religión
y la profesión de las armas se reconciliaron. Este cambio de actitud de parte
de la Iglesia data, según algunos, desde las Cruzadas, cuando los ejércitos
cristianos por primera vez se dedicaron a un propósito sagrado. Aún antes de
las Cruzadas, sin embargo, un anticipo de esta actitud se encontró en la
costumbre llamada "Tregua de Dios". Fue entonces que el clero
aprovechó la oportunidad ofrecida por estas treguas para exigir a los rudos
guerreros de los tiempos feudales un voto religioso de usar sus armas
principalmente para la protección de los débiles e indefensos, especialmente
mujeres, huérfanos y de las Iglesias. La caballería, en el nuevo sentido, se
sustentó en un voto, fue este voto el que dignificó al soldado, le elevó su
auto-estima, y lo elevó casi al nivel del monje en la sociedad medieval. Como
correspondencia a este voto, la Iglesia decretó una bendición especial para el
caballero en la ceremonia llamada en el Pontificale Romanum, "Benedictio
novi militis". Al principio muy simple en su forma, este ritual
gradualmente se desarrolló en una ceremonia elaborada. Antes de la bendición de
la espada sobre el altar, se le requería al aspirante muchos exámenes
preliminares, tales como la confesión, una vigilia de oración, ayuno, un baño
simbólico y la investidura con una túnica blanca, con el propósito de imprimir
en el candidato la pureza del alma con la cual entraría a tan noble carrera.
Arrodillado, en la presencia del clero, pronunciaba el voto solemne de la
caballería, al mismo tiempo muchas veces renovaba las promesas bautismales; el
escogido como padrino lo golpea levemente en la nuca con una espada (armar
caballero) en el nombre de Dios y San Jorge, el patrono de la caballería.
No hay comentarios:
Publicar un comentario